viernes, 30 de diciembre de 2016

Muffins de harina de castaña y mijo


¡Feliz Navidad! Qué poco queda para acabar el año. Seguramente sean las dos semanas más ajetreadas. Yo no he parado: que si comidas con una familia, que si ahora con la otra, cena con los amigos... y todo lleno de comidas que no suelo tomar en mi día a día, por no hablar de los turrones y dulces típicos llenos de azúcar venenoso y jarabe de glucosa.
¡En casa tenemos el estómago del revés! Por eso, siempre me encargo yo de llevar el postre. Así, me aseguro que lo que comemos es algo sano y además muy bueno.
Supongo que a muchos les pasará, que ya no tienen ganas de ver ni un mantecado más, ni un turrón ni nada por el estilo. Y solo pensar que aún queda por llegar el Roscón de Reyes, te da flojera. Bueno, pues mi aportación a estos días de 'estrés estomacal', es una buena magdalena (rellena o no) muy suave, SIN GLUTEN y con muy poco edulcorante. 
Hemos encontrado la receta perfecta de las "muffins-magdalenas". Realmente están buenísimas. No querrás hacer otras. Con este descubrimiento, me despido del 2016. 

¡Nos vemos el año que viene, pasadlo muy bien y disfrutad mucho! ¡Feliz año nuevo!


INGREDIENTES 
(Para 12 unidades de tamaño normal/pequeño)
  • 100 gr de panela
  •   85 gr de harina de castaña
  •   85 gr de harina de mijo 
  •   50 gr de mantequilla a tª ambiente
  •   80 gr de aceite de oliva
  • 2 huevos
  • Esencia de limón (o ralladura)
  • 1 cucharilla de psyllium
  • Medio sobre de levadura

PROCEDIMIENTO

Enciende el horno a 200ºC calor arriba y abajo. Y ten preparada la rejilla del horno fuera de él para poner los moldes de magdalenas (si son de silicona); si son de papel, tendrás que meterlas en una bandeja de magdalenas. En ese caso, deja la rejilla del horno dentro.
En un cuenco grande, bate los huevos y añade después la panela. Remueve muy bien para que se deshaga. Añade la mantequilla a tª ambiente (si no la tenías, puedes calentarla un poco al baño María sin que llegue a hervir) y el aceite. Echa la cucharadita de Psyllium y la esencia de limón y deja reposar.
Mientras, en otro cuenco mezcla las harinas y la levadura. Con ayuda de un tamizador o un colador fino, ve echando cucharadas de la mezlca seca sobre el tamizador y a su vez sobre la mezcla húmeda. Remueve muy bien la mezcla final. Que quede lo más homogéneo posible. 

A continuación, con ayuda de una cuchara, vamos echando masa en los moldes. Si las vas a hacer solas (sin relleno) no llenes el molde hasta arriba. Llena de masa dos terceras partes del molde. Si las vas a hacer rellenas de chocolate o mermelada, pon primero en el fondo del molde un poco de masa, luego el relleno en el centro (sin presionar) y luego un poco de masa de nuevo. Calcula que no llenes el molde entero, aunque quedará un poco más de lo que debería, no pasa nada. Puedes decorar por arriba con almendras laminadas, chocolate granulado...lo que quieras.
Mételas al horno a altura media unos 15'. No abras el horno hasta que creas que estén hechas. Si tu horno es muy potente, baja la tª a 180ºC. Crecen muy rápido y normalmente se abren por el centro. Vigílalas porque se pueden quemar muy rápido.
Una vez hechas, sácalas y déjalas enfriar un poco y....¡¡Listas para comer!!

En casa hicimos cada uno las suyas a su gusto. Yo con mermelada, mi hija con chocolate blanco de pastilla y mi marido con crema de cacao negro. Todas buenísimas. 

Recuerda, si no encuentras las harinas que utilizo, puedes escribirme y preguntar alternativas. Si ya has usado una mezcla de harinas sin gluten y le has pillado el truquillo, no hay ningún problema, puedes hacerlo igualmente. Incluso, si usas harina con trigo, saldrán todavía más grandes. Ya sea trigo normal o con harina de espelta, de kamut... ¡Saldrán muy buenas también!





miércoles, 21 de diciembre de 2016

Salame di cioccolato


Bueno, bueno. Al principio este postre me generaba cierto rechazo cuando lo veía en las tiendas y después leía “salame” seguido de mi cara arrugándose como el que chupa un limón (a sabiendas que era de chocolate). Tardé un poco en acostumbrarme e incluso en verlo gracioso. Pero esta receta de origen portugués va a dar un toque especial en tu mesa estos días de fiestas. 
Es muy sencillo, está muy rico y  llama mucho la atención. Y bueno…¡A los niños ni te cuento!

Investigando un poco, he leído que muchos lo utilizaban para aprovechar ciertos alimentos que iban sobrando con el paso de las fiestas. Que si un poco de almendras por aquí, que si unas galletas por allá, unos dátiles que trajo mi hermano de su viaje a Marruecos…lo juntaban y voilà!  Y yo he pensado….¿Porqué hacerlo de “restos”? Voy a hacer uno edición delux. Con los mejores ingredientes.
El mejor chocolate que puedas comprar. (Como sabéis, siempre uso uno al 75% de cacao o al menos uno que el primer ingrediente no sea azúcar). Una mantequilla de origen biológica. Unas galletas sin gluten, las que más te gusten y yo le añadí higos secos sin azúcar añadido.

Último consejo, sácalo del frigorífico unos 10’/15’ antes de comerlo. Dependiendo del calor que haga en tu cocina. Pero de éste modo, al partir las rodajas no se quebrará en pedazos. Tiene que estar duro pero que el cuchillo pase con cierta facilidad. ¡Ojo! tampoco blandurrio, que no deje mancha el chocolate en las manos.
Si quieres que en el plato sea más vistoso, puede acompañarlo de una bola de helado. Para los muy golosos, algo en plan vainilla, nata…pero uno de frutos secos como avellanas, pistachos o incluso frutos del bosque le pueden ir muy bien.

Pero el truco está en elegir ingredientes de calidad ¡y no te hará falta turrón alguno!



INGREDIENTES
  • 300 gr de chocolate
  • 120 gr de galletas sin gluten
  • 150 gr de almendras, pasas, higos secos...(elección al gusto)
  •   90 gr de cacao en crema (Nutella, Nocilla...)
  •   90 gr de mantequilla biológica


PROCEDIMIENTO

Lo primero, es tener la mantequilla a temperatura ambiente para poder manejarla. Con textura pomada. Después, trocea el chocolate y ponlo al baño María para derretirlo. Intenta que se haga despacio para que no hierva. Aun así, una vez derretido déjalo enfriar un poco antes de mezclar. 

Mientras, trocea las galletas, las almendras etc. Lo que hayas elegido. Puedes hacer los trozos al tamaño que más te guste, pero ten en cuenta que es posible que al remover todo se rompa un poco, así que no lo hagas demasiado pequeño. Puedes meter las almendras, piñones, pasas... enteras o puedes darle un par de cortes. Como más te guste. Resérvalo.

En un cuenco grande, trabaja la mantequilla. Con un tenedor quítale la forma de 'cubo' y déjala como una pomada. Después añade la crema de cacao y remueve bien. Luego añade el chocolate derretido y sigue mezclando. Por último, añadimos los trozos de galletas y frutos secos. Se hará una masa semi densa.

Bien, ahora extiende un buen trozo de papel transparente en una superficie plana. Yo aconsejo ponerlo doble. Así tiene más consistencia.
Después, poco a poco ve echando la mezcla en el centro del papel y extiéndelo hacia los extremos. Con la idea de hacer un cilindro o una serpiente, como dice mi hija.

Ahora hay que cerrarlo, como si fueses a liar un cigarrillo gigante. Dale el grosor y la largura que mas te guste o que parezca un salchichón de esos caseros. Seguramente necesites más papel transparente para cerrar la unión, porque tenderá a abrirse. Haz un nudo en un extremo y cuando consigas la dimensión apropiada, hazle otro nudo y precinta más si es necesario. Que quede apretado y compacto.

Una vez bien cerrado, coge hilo de cocina (de esos típicos para liar carne) y enrolla  al rededor. Empieza atándolo a un extremo, a uno de los nudos del papel y dale varias vueltas apretando un poquito, para que se marque. Intenta imitar un salchichón. Luego mételo al frigorífico.
Una vez duro, quítale con cuidado la cuerda y el papel transparente. Vuelve a ponerle la cuerda tal y como lo hiciste por los surcos que se han generado. Por último, para darle el toque final, puedes usar azúcar glass o un poco de harina y se la frotas por toda la superficie.

¡Ahora sí tendrá aspecto de salami! Guárdalo en el frigorífico y si lo puedes tapar con alguna fuente o similar, mejor. Así te aseguras que no le va a caer nada encima, ni mojarse.

Ya lo he dicho antes, pero recuerda sacarlo unos 10' antes de comer. Para facilitar el corte y disfrutar mejor de lo sabores. Atrévete con una presentación divertida y... ¡¡Listo!!
Disfrutad mucho y…!Felices fiestas!





miércoles, 14 de diciembre de 2016

Bizcocho doble chocolate


¡Buon giorno miei amici! Aquí os presento un bizcocho sencillo y muy rico. Yo os lo sugiero con una bola de helado de pistachos buenísimo. Pero si no queréis helado, podéis ponerle una mermelada, derretir chocolate blanco (que hará gran contraste de color) con frutos secos troceadas por encima y convertirlo en...¡triple bizcocho de chocolate!
O simplemente comerlo solo, que también está muy bueno, acompañando a un café o infusión es maravilloso. 

En casa siempre hay un bizcocho dando vueltas. Como siempre digo, eligiendo los mejores ingredientes es la mejor opción de comer algo dulce y sano cuando la 'gula golosa' aparece. 

¡Que paséis buen día!


INGREDIENTES
  • 2 plátanos maduros
  • 2 huevos
  • 120 gr de yogur
  • 110 gr de harina de mijo
  • 110 gr de harina de teff
  • 100 gr de chips de chocolate o troceado
  •   55 gr de cacao en polvo
  •   65 gr de panela
  •   90 ml de aceite de oliva
  • 1 sobre de levadura

PROCEDIMIENTO

Encendemos el horno a 180ºC calor arriba y abajo. En un cuenco, metemos los plátanos troceados y los chafamos hasta hacerlos lo más parecido a una papilla con ayuda de un tenedor o unas varillas. 
En otro cuenco grande, mezclamos los ingredientes húmedos. Es decir, batimos los huevos, echamos la panela o edulcorante elegido (y removemos muy bien), el aceite, el yogur y la papilla de plátano. Todo en este orden. Insistimos en esta mezcla par que quede lo más homogénea posible. 
A continuación, en otro cuenco, mezclamos los ingredientes secos. Las harinas, el cacao en polvo, la levadura y los chips de chocolate.
Ahora, poco a poco vamos añadiendo la mezcla seca a la húmeda removiendo con unas varillas. Una vez que está todo bien mezclado lo vertemos en un molde (forrado con papel de horno) de bizcocho tipo plumcake. Si tu molde es de silicona, no hace falta forrarlo con papel vegetal; si quieres, engrásalo con un poco de mantequilla o aceite y listo.
Lo metemos al horno a media altura durante unos 20'/30' aproximadamente.

Hay que llevar mucho cuidado con los bizcochos oscuros como éste. Porque no ves que se esté dorando demasiado. Obsérvalo a menudo y fíjate cuando empieza a crecer, en qué minuto empieza a rajarse y cosas así. Si por ejemplo ves que está muy abierto en la parte más alta y ya han pasado 20', hazle la prueba del palillo. Seguramente ya esté hecho. Pincha en diferentes zonas, sobre todo en el centro que es donde más tarda en hacerse.
Una vez hecho, sácalo del horno y espera un par de minutos que se enfríe antes de desmoldarlo. Luego sácalo y déjalo enfriar del todo sobre una rejilla. De este modo evitamos que con el calor se siga cociendo y con la humedad generada moje la base del bizcocho.
También es cierto que cuanto más caliente esté, hay más posibilidades de que se rompa. Pero bueno, lo manejamos con mucho cuidado y no pasa nada. No lo abras ni partas hasta que esté casi frío. 

Si lo vas a presentar como postre, una confitura por encima le va muy bien. Por ejemplo una compota de manzana, de albaricoque, ciruelas...a mi me gusta mucho el contraste de ácido y dulce; pero si eres muy goloso, puedes elegir otro chocolate, algún sirope, helado, etc.

Y la presentación...la dejo de parte de cada uno ¡hay que sacar esa parte artística que llevamos dentro! Espero que lo disfrutéis mucho.





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miércoles, 7 de diciembre de 2016

Gnoquis de patata negra



¡Buenos días! Viendo que esta semana es diferente y muy 'pre-festiva'...¿No has pensado que es el momento ideal para poner en práctica esas recetas que aun no has probado hacer y quieres que sean perfectas el día del juicio final? Bien, pues yo añado una más a la lista. 
Los gnoquis de patata negra (o violeta). Es un plato sencillo, divertido y con ese color tan peculiar que tiene, le dará un toque sofisticado a tu mesa. 
Lo cierto es, que visualmente casaría mucho mejor con una salsa en tono claro. Una de queso roquefort con champiñones y nueces, o con una salsa de nata con bacon y brócoli....pero yo tenía que hacer esa, y lo cierto es que el contraste de colores no es del todo malo y el sabor le iba muy bien. Pero para que quede más bonito en el plato, la salsa debe ser más líquida. Perfectamente puedes hacer una bolognesa y aclarar con un chorrito de nata o simplemente que tenga más salsa de tomate que de carne picada.
Todo dependerá de, si usarás los gnoquis como plato principal o como acompañante  de una carne o pescado. En mi caso, es plato principal. Pero te puedes ahorrar la salsa y añadirlos al plato sustituyendo las típicas patatas asadas o el puré espeso de toda la vida.

Puedes hacerlos de la patata que quieras, no tiene porqué ser de la negra. El procedimiento es el mismo. Pero asegúrate que sea una patata para cocer. Que no sea de las nuevas, sino la vulgarmente llamada patata vieja, que es más harinosa y de carne amarillenta.
Yo elegí este tipo de patata porque jamás antes había visto una patata negra. Y la verdad, después de tenerla en casa y no saber qué hacer con ella, se me ocurrió hacer los gnoquis. Que también llevaba tiempo queriendo hacerlos.

¡Dos cosas nuevas a la vez! Cómo me divertí ese día. Ahora os toca a vosotros.

INGREDIENTES
(para 6 personas)
  • 300 gr de patata negra
  • 150 gr de harina de arroz
  • 150 gr de fécula de patata
  • 3 huevos
  • una pizca de sal
  • un chorrito de aceite


PROCEDIMIENTO

Lavamos las patatas y las metemos con piel en una olla con agua y sal a hervir. Sabremos que están cuando puedas atravesarlas con un cuchillo sin dificultad. Pero cuidado, no las tengas demasiado. Ve probando cada poco tiempo. 
Una vez cocidas las patatas, escúrrelas y déjalas enfriar un poco, lo suficiente para poder manipularlas sin quemarte. Entonces, quítales la piel.
En un cuenco grande, tipo ensaladera, mete las patatas peladas y aplástalas con un 'chafa patatas'. Si no tienes, puedes usar unas varillas, un tenedor e incluso las manos. Una vez hecho esto, te quedarás un rato mirando la masa. Es sorprendente el color morado intenso que tiene. Es precioso. Una pena que no mantenga esa intensidad hasta el final.

Los pasos que vienen a continuación, los he visto hacer de diferentes maneras, así que yo os explico cómo y porqué los hice así. 
En un cuenco mezcla la harina de arroz con la fécula de patata. Puedes usar la harina que quieras, pero que sea la más común posible. No sé cómo saldría con otra, tipo teff, castaña, mijo, garbanzos... la de arroz es la mejor y además es barata, fácil de encontrar y no tiene gluten.
En otro cuenco, bate los huevos y resérvalos. 
A continuación vamos a mezclar todo. Si buscas en internet verás fotos muy bonitas de un volcán de harina con los huevos en el centro, etc. Pero mi realidad es que no tengo una buena encimera para hacer eso. Así que lo he mezclado todo en una ensaladera muy grande y cuando la mezcla se ha convertido en masa, la he sacado y ya sí que la he trabajado en la encimera de la cocina previamente enharinada.

Ve añadiendo poco a poco de las dos cosas (harina y huevo batido). También añade un chorrito de aceite y sal. En éste paso, puedes añadir las especias que quieras. Como por ejemplo ajo molido, orégano, tomillo, comino...la que mejor le vaya a la salsa que vayas a hacer después. Lo ideal es amasar con las manos. Yo me puse unos guantes de latex, me lavé las manos con jabón y me puse a la faena. La verdad, clavar las uñas en algo que después me voy a comer, no me parece muy higiénico. 



Una vez que se ha hecho una 'masa', espolvorea un poco de harina en la mesa de trabajo y sácala del cuenco. Sigue amasando hasta que quede lo más homogénea posible.

Haz una bola y pártela en cuatro trozos. Coge un trozo y estíralo haciendo una serpiente de unos 2 cm de diámetro. Corta trozos de 3 cm de largo aproximadamente. Depende del grosor de gnoqui que quieras hacer. Yo probé de dos maneras, unos muy gordos y otros más pequeños. Obviamente, no los cocí juntos después. 
Para que no tengan ese aspecto de 'cuadradito' coge uno a uno, y muy suavemente, redondéalo. Haz el intento de hacer una bola con él, pero sin llegar a hacerlo. Porque después con el tenedor, para darle ese dibujo rayado se aplastará y se hará más largo.
Haz lo mismo con todos. Enharina cuando sea necesario tanto la mesa como la masa.
Ve apartándolos en una fuente donde no se amontonen. 



Cuando los tengas todos hechos, consérvalos en el frigorífico hasta que los vayas a cocinar. Perfectamente, los puedes hacer un día antes y guardar en un envase tapado. 

Para cocinarlos, pon una cacerola con abundante agua y sal. Cuando el agua hierva, échalos con cuidado y con la ayuda de una rasera. Cuando los gnoquis empiecen a flotar, cuenta unos 3'/4' de cocción y los sacas con la espumadera. Si tus gnoquis son más gruesos, dales más tiempo de cocción. Puedes sacar uno de prueba y si está en su punto, sácalos.
¡Ya están listos! Si son acompañantes, añádeles un chorrito de aceite y un alguna especia de hoja pequeña, como orégano o incluso semillas de amapola. 

Están muy ricos...lo único que tiene de malo, es que al cocer pierden ese color morado intenso. Pero aun así, siguen siendo vistosos y diferentes.
¡Espero que te gusten tanto como a nosotros!




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jueves, 1 de diciembre de 2016

Iglú de chocolate



¡Buenos días! Aquí os traigo una receta de una 'tarta' de chocolate sencilla y muy rica. Es evidente que el aspecto no es de los más bonitos, pero todo se puede arreglar. Os diré los fallos que tuve para que no os pase a vosotros y no tenga ese aspecto abombado, entre otras cosas (de ahí el nombre de iglú.)
El caso es que estaba en casa encerrada todo el día porque fuera llovía a mares, además varios días, y estaba aburrida de hacer siempre bizcochos. Me apetecía hacer algo más grande, más laborioso y por ende más goloso. Nunca antes me había puesto a estucar una tarta y el ansía y la gula me cegó no dejéndome ver los pequeños errores.

Los diferentes sabores en conjunto son deliciosos. Ya sabéis que no me gustan los postres demasiado dulces, pero si a ti sí, eso se remedia poniendo más cantidad de edulcorante o añadiendo algunos ingredientes azucarados. En el procedimiento os daré ideas de qué añadir.
Para el bizcocho me he basado en uno que ya hice, me gustaba la consistencia así que lo he repetido, per no le he añadido el boniato, pincha aquí y te llevará directamente a la receta. ¡Atención! He reducido las cantidades a la mitad ya que el molde es más pequeño y aunque ese bizcocho está hecho con harina de espelta, la puedes cambiar por cualquier otra harina sin gluten. Incluso, si ya dominas en casa un bizcocho con tus ingredientes favoritos, hazlo y salta directamente a los pasos finales. 

¡Vamos a ello!


INGREDIENTES
Para el bizcocho (molde de 18 cm)

  • 150 gr de harina de espelta (o harina sin gluten)
  •  80 gr de panela o edulcorante elegido
  •  50 ml de bebida de arroz (o cualquier otra)
  •  50 ml de aceite de oliva 
  • medio sobre de levadura
  • 2 huevos grandes
Para la cobertura
  • 100 gr de queso de untar (tipo Philadelpia)
  • 100 gr de chocolate
  •   90 gr de mantequilla a tª ambiente
  •   50 gr de panela
Mermelada de moras para el relleno. Puedes usar del sabor que más te guste.


PROCEDIMIENTO

Encender el horno a 180ºC. Realizar el bizcocho mezclando previamente los ingredientes secos por un lado y los húmedos por otro y posteriormente uniéndolos hasta conseguir una mezcla homogénea. Verter en un molde con papel vegetal de unos 18 cm aprox (si tu molde es más grande, realízalo con la cantidad de ingredientes que aparece en la receta original o añadiendo el doble de todo).
Introduce al horno la masa en el molde, a media altura  y  hornéalo aproximadamente unos 20' (dependiendo de la harina elegida). Hazle la prueba del palillo para encontrar el punto justo.
Una vez hecho, déjalo enfriar. A continuación debes rebanar el bizcocho por la mitad, pero para calcular la medida exacta antes debes dejar el bizcocho recto por arriba. Es decir, quitarles el copete. Si te ha pasado como a mí, que se ha abombado en el centro, debes cortar esa parte hasta dejarlo plano. Ese fue uno de mis fallos, no lo hice y por eso no pude cortarlo bien por la mitad, me quedó muy bajo y encima con forma redondeada. Un truco que me ha dicho mi amiga Fuen de la pastelería Socolá, es que utilice la base del bizcocho que es más plano para la parte de arriba y la de arriba abajo. 
Recopilamos: cortamos el copete del bizcocho (si te ha salido), después partimos el bizcocho por la mitad. En un plato o fuente (el definitivo) ponemos la parte de arriba cortada como base, después ponemos una buena capa de mermelada. También, si tu bizcocho es muy denso, puedes bañarlo un poco con un almíbar casero, con café, con Brandy o simplemente con leche. Encima ponemos del revés la parte de abajo del bizcocho y apartamos.

Pasamos a hacer la crema que recubre la tarta. 
La mantequilla tiene que tener una textura suave, tipo pomada. En un cuenco grande le añadimos la panela o edulcorante elegido. Lo ideal para estas cremas es ponerle azúcar glass, pero ya sabéis que no uso azúcar refinado y mucho menos azúcar blanca. 
Ponemos al baño María el chocolate, una vez derretido, lo dejamos enfriar un poco. Mientras mezclamos bien la mantequilla con la panela hasta conseguir una crema homogénea. Después añadimos el queso de untar y mezclamos bien. Por último, añadimos el chocolate al resto de la mezcla. Remover muy bien para que todo quede bien mezclado.

A continuación, pasamos a extender la crema de chocolate sobre la tarta. Con ayuda de una espátula tapamos todo el bizcocho. Finalmente, por arriba podemos decorar con lo que más nos guste o tengamos en casa. Pueden ser frutas, frutos secos picados, ralladura de chocolate  incluso (blanco o negro puro). 
La metemos al frigorífico y dejamos enfriar al menos 30'. Yo aconsejo sacar unos 10' antes de comer. No me gusta que la crema de la superficie esté tan dura.
El suave toque ácido del queso junto con el chocolate y el dulzor de la mermelada casan perfectamente. 
Seguramente os quede más bonita que la mía. Volveré a hacer otra, os lo aseguro. Mientras, disfrutad mucho con ésta.





jueves, 24 de noviembre de 2016

Pastas de té sin gluten




Uno de mis grandes retos en la cocina es dominar las masas con alto contenido en mantequilla. No me resulta muy sencillo, pero supongo que es cuestión de práctica. Así que, tras ver en Lidl unos fabulosos corta galletas, me decidí a realizar una receta de las típicas pasta de té que acompañan los ingleses en su “Tea time”. 

Al leer la cantidad de pasos a seguir, para que todo salga bien, me dieron escalofríos. Menos mal que me gusta la cocina, pensaba yo. Realmente no es difícil, simplemente requiere de mucho tiempo y paciencia. Y bueno…utensilios que antes pensaba que existían simplemente para sacarnos el dinero, pero he comprobado que muchos de ellos me hubiesen ayudado y facilitado la faena. No hay que subestimar las cosas que desconocemos, eso también lo he aprendido con esta receta.

El resultado es realmente bueno, una textura perfecta. Un sabor suave y dulce en la medida justa.
Si las guardas bien, aguantan varios días aun crujientes. En casa no dio tiempo a ver qué pasaba más allá de 3 días, pero bueno…
La próxima vez haré más cantidad.

Hay que destacar que en esta receta se pueden variar algunos ingredientes. Yo adecué la harina a mi gusto, pero si ya tenéis algún paquete de harina preparado ‘Sin gluten’, simplemente es cambiar los ingredientes de color diferente por 300 gr de harina sin gluten. La harina de almendra puede ser sustituida por la de cualquier otro fruto seco, incluso podéis mezclar (avellana, almendra, nueces…) Lo demás, todo igual. 

Seguramente ya he hablado en otra receta del Psyllium. Pero voy a hacer hincapié, porque entiendo que puede resultar perezoso comprar este ingrediente para usar tan poca cantidad en una receta como esta. A mi me pasó al principio, pensaba: ¿Para qué gastarme este dinero ahora en algo que parece ser tan insignificante?
Bueno, pues tengo que decir que se agradece mucho en diversas recetas, sobre todo las que no tiene gluten, porque las masas se forman mucho mejor y se pueden extender más fácilmente, además hace más jugosos los pasteles y consigues que se desmigaje menos.
Son de esas cosas que el el gasto se convierte en inversión. Además cunde mucho. 

Y dicho esto…vamos al lío. Porque tiene muchos pasos. Realmente, lo más difícil o cansado es mover la masa. Si no tienes varillas eléctricas, de brazo o Thermomix (como yo) tienes que armarte de tiempo, fuerza y paciencia.
Pero el resultado merece la pena.


INGREDIENTES

  • 150 gr de mantequilla tª ambiente
  •   80 gr de panela o azúcar 
  •     2 huevos
  • 100 gr de harina de arroz         
  • 100 gr de harina de mijo
  •   45 gr de fécula de patata 
  •   45 gr de harina de tapioca
  •     1 cucharadita de harina de algarroba
  •     2 cucharaditas de plantado ovata (Psyllium)
  •   50 gr de almendra molida


PROCEDIMIENTO

La mantequilla tiene que estar a tª ambiente, que al tocarla tenga textura de pomada. La ponemos en un cuenco grande y le añadimos la panela o el azúcar y removemos muy bien hasta que se forma una crema espumosa. La panela, al ser un poco ‘gruesa’ será apreciable a la vista en esta mezcla, pero no te preocupes, porque más adelante ya se deshará. 
Batimos los huevos a parte y añadimos al cuenco de la mantequilla y el azúcar. Removemos bien y apartamos.
En otro cuenco grande mezclamos todos los ingredientes secos. Es decir, las harinas, tapioca, fécula, frutos secos molidos, psyllum, etc. Lo mezclamos todo bien y poco a poco, para que no se formen grumos, vamos añadiendo las harinas al cuenco de la mantequilla. 
Una vez que está todo mezclado, ponemos la masa sobre papel film, hacemos una bola y metemos al frigorífico al menos por una hora.

Este paso es importante, si tenéis mucha prisa, metedla en el congelador, media hora aprox. Depende de lo potente que sea.
Después de este tiempo sacamos la bola de masa, debe estar dura. Ponemos en una superficie lisa un buen trozo de papel para horno. Ahora vamos a amasar con las manos un poco la mezcla. Con el calor de nuestro cuerpo empezará a aplastarse. No estemos mucho rato o acabará pegándose en las manos.
Ponemos encima de la masa un trozo de papel film y con ayuda del rodillo amasamos hasta dejarla de una altura aproximada de 5mm como mínimo. Para esto es ideal un rodillo ajustable, así te aseguras que toda la masa mide lo mismo. Me lo compraré con el tiempo…

Una vez estirada, la volvemos a meter en el frigorífico al menos media hora, depende de lo que hayas tardado en estirarla y si se ha reblandecido demasiado. Puede que entonces necesites más. No hay problema. Mientras, ten preparado los moldes de corte y tenlos enharinados, para que así evitemos que la masa se pegue a ellos. 

Enciende el horno a 180ºC y prepara la bandeja de horno con papel vegetal lo más alejado del calor posible. 
Después sacamos la masa del frigorífico y con ayuda de una espátula despegamos la masa del papel de horno. De haberla aplastado con el rodillo, se ha pegado lo suficiente para que luego al cortarlas no se despeguen y se rompan al intentar levantarlas. Ve poco a poco separando masa del papel con mucho cuidado. A continuación, realiza los cortes y pon las galletas en la bandeja.
Deja entre ellas la misma distancia, para que el calor le de a todas por igual. 

Si no te caben todas en una bandeja (a mi no me cupieron, lo que a ti tampoco debería), mete ésta primera tanda al horno a media altura de 12’ a 15’. Una vez dentro las galletas, no habrás la puerta hasta que estén hechas.
Mientras, sigue haciendo cortes de galletas y reservas en otra bandeja o rejilla de horno. Si en este tiempo la masa se está poniendo muy blanda y empieza a pegársete a las manos, coge los restos que te han sobrado estira la masa de nuevo y métela al congelador para darle un golpe de frío rápido. A continuación sigue cortando y preparando en una bandeja la siguiente tanda de galletas.

Es muy importante esperar a que el horno alcance los 180ºC entre tanda y tanda. No dejes que se hagan las galletas dentro mientras el horno consigue llegar de nuevo a la temperatura indicada. En este caso se espachurrarían y perderían la forma.

Es preferible sacar las galletas un poco antes de lo que te pueda parecer. Si tienen un ligero color dorado y ya se aproxima al tiempo que establecemos, sácalas y déjalas enfriar en la misma bandeja. No las muevas hasta que se enfríen un poco.

¡¡Y ya está!! Parece muy complicado, pero no lo es. Es simplemente seguir los pasos y tener todo bien organizado para que todo sea amasar y cortar…Espero que lo disfrutéis mucho.





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jueves, 17 de noviembre de 2016

Crostata de caqui


Esta semana vamos a trabajar con Caquis, ese fruto de origen japonés tan extendido por todo el mundo. Al ser una fruta que madura en el otoño, entra en mi plan de usar alimentos de estación. ¡Ojo! lo he hecho con caquis, no con Pérsimon. 

Esta receta la puedes hacer de cualquier otra fruta. Yo he aprovechado una mermelada de higos hecha por mi vecino y he realizado dos diferentes. Como podréis ver en las fotos, hay crostata grande (de higos) y crostata pequeña (de caquis).
Puedes hacer tú mismo la mermelada o comprarla hecha. Como te sea más sencillo. Para ser sincera, esta mermelada de caqui no fue tan fácil. Aunque todas tienen el mismo procedimiento, lo más importante para que salga bien es que los caquis estén realmente maduros.
No sé si alguna vez os ha pasado que al comer un caqui te deja un sabor áspero y astringente en la boca. Eso significa que no ha madurado del todo. Hay procesos caseros e industriales de eliminarlo, pero es demasiado laborioso. No merece la pena para algo así.

Desgraciadamente, he tenido que hacer dos mermeladas, una incomible que acabó en la basura y la segunda que salió bien. Mi principal error fue no probar el caqui antes de hacer la mermelada, en ese punto hubiese sabido que no eran aptos para seguir con ellos. Me dejé llevar por su textura tan blanda. Se deshacía, pero no estaban realmente maduros. Investigando un poco, he leído que a más de uno le ha pasado. Pero lo cierto es que cuando das con caquis perfectos, son casi como una mermelada natural, dulces y suaves. Así que andad con cuidado. 



INGREDIENTES

Para la base
  • 100 gr harina de avena
  • 75 gr de harina de arroz 
  • 75 gr de harina de trigo sarraceno
  • 50 gr harina de avellanas 
  • 2 huevos
  • 150 gr de mantequilla (a tª ambiente)
  • 80 gr de panela

Para la mermelada
  • 4 caquis maduros 
  • 100 gr de panela
  • 2 cucharadas de zumo de limón


PREPARACIÓN

Muy importante tener la mantequilla a temperatura ambiente. Textura de pomada.  Si tienes varillas eléctricas, te resultará más fácil, sino a mano como hago yo (de momento, porque estoy viendo para comprarme una).
En un cuenco grande, mezclamos la mantequilla con la panela o el azúcar y mezclamos muy bien. A continuación le añadimos los huevos batidos.

En otro cuenco grande, mezclamos todos los ingredientes secos. Después, poco a poco vamos añadiendo la mezcla de harinas a la de mantequilla con panela.Una vez todo mezclado, lo envolvemos en film haciendo una bola y lo metemos al frigorífico por una hora aproximadamente. Si tienes mucha prisa, puedes meterla en el congelador menos tiempo. 

Una vez que se ha endurecido, es más sencillo trabajar la masa. Pondremos sobre una superficie plana un buen trozo de papel vegetal o de horno. Sobre él, la bola (sin film) de masa. Lo aplanamos un poco a mano y después le ponemos otro film y extendemos con el rodillo por encima del film, de este modo conseguimos que no se pegue la masa al rodillo. Alisamos la masa hasta conseguir un grosor uniforme entre 5mm y 7mm e intentar dar forma circular, del molde. Contad con el diámetro de la base del molde y un poco más par que suba por la pared haciendo de borde.
Debe sobrar un poco de masa para hacer las tiras que van por encima.

Con la masa estirada, debes meterla de nuevo en el frito o en el congelador para que coja consistencia. Una vez endurecida, ponla sobre el molde.
Si tienes un molde de silicona, no hace falta que forres nada; pero si es metálico, yo aconsejo poner papel para horno porque normalmente tiende a pegarse y al no ser un bizcocho, no lo podrás poner boca abajo para despegarlo bien. 
Mételo en el horno previamente calentado a 180ºC a media altura con calor arriba y abajo durante 15’ aprox. Cuando veas que tiene color dorado (sin que los bordes estén quemados) sácala y rellena con la mermelada. Pon las tiras de masa haciendo una cuadrícula y vuelve a meterlo en el horno hasta que las tiras de arriba estén casi hechas, controlando los bordes. Si ves que se queman y las tiras no están aun hechas, baja un poco la temperatura del horno a 165ºC.

Sácalo del horno y deja enfriar antes de desmoldar. Y como siempre digo: "recién hecha, me sabe mejor".
¡Que la disfrutéis mucho!





miércoles, 9 de noviembre de 2016

Risotto con pollo y calabaza a las hebras de azafrán


No hay duda que el risotto se ha convertido en uno de los platos más populares de todo el mundo. Os traigo una receta sencilla y muy rica. Ideal para complementar con el postre y post anterior.
Como sabéis el risotto es un plato hecho a base de arroz y un par de ingredientes más como mucho. El arroz es un producto muy versátil que nos da la posibilidad de hacer infinidad de combinaciones tanto con verduras como con carnes y pescados. Podemos cocinar risotto con los ingredientes que más nos gusten. Yo he elegido “risotto con pollo y calabaza”. O como se dice en italiano "Risotto con pollo e zucca".


Hay muchos tipos, por ejemplo: risotto a la Milanesa, risotto a la trufa negra, risotto al radicchio, risotto con funghi y un largo etcétera.
Así que, si no te gustan mis ingredientes, elige los que prefieras y sustitúyelos. Sigue los pasos y haz todo prácticamente igual.


Para hacer un buen risotto, lo más importante es tener un buen arroz. Puede que en España cueste un poco más de trabajo encontrarlo, la verdad que no lo he intentado, porque hasta que no he llegado a Italia, no me he planteado cocinarlo. Pero si hay algo que distingue al risotto es su cremosidad. En Italia se dice que debe quedar cremoso, no caldoso, que se pueda comer con tenedor. Por esta razón el tipo de grano que tienes que emplear para su cocción requiere sobre todo de un alto contenido de almidón, que es lo que le da esta textura. Aquí se usan dos tipos de arroces para cocinarlo: el carnaroli y el arborio. Es importante hacerlo con uno de esos tipos. 


Debes también tener preparado un litro aproximadamente de caldo. Si tus ingredientes son de tierra, que sea de carne o verduras; si es de mar, que sea de pescado. Yo lo suelo hacer la noche anterior y así al día siguiente me centro solamente en la preparación del risotto.

¡Vamos a ello! Cuando veas lo sencillo y sabroso que está, querrás hacer uno diferente por semana. Es un vicio.



INGREDIENTES

Risotto para 4 personas
  • Mantequilla
  • 1 cebolla grande
  • 400 gr aprox. de pollo troceado
  • 300 gr de arroz carnaroli o arborio
  • 1 vaso de vino blanco 
  • 800 ml/ 1 l de caldo de pollo
  • 4/5 hebras de azafrán
  • 8/10 hojas de basílico o albahaca
  • 300 gr de calabaza ya asada
  • Parmigiano Reggiano rallado 



PROCEDIMIENTO

Trocear la cebolla y en una olla de base amplía o sartén de bordes altos, echar un buen trozo de mantequilla (de ancho como un dedo pequeño aproximadamente), a fuego medio-bajo, cuando se haya derretido, echar la cebolla picada. Que no se queme, ni se ponga dorada, tiene que estar tierna. Debe hacerse despacio y que no se queme. Sabrás que está lista cuando no tenga el aspecto de crudo, pero sí de estar blandita. Los alimentos cocinados con mantequilla tienen un aspecto (y sabor) distinto a los cocinados con aceite. Son mucho más suaves y esponjosos. 
Una vez que la veas hecha, incorpora el pollo troceado. Yo he usado pechuga y contramuslo. Si ves que se pega, puedes añadir un poco más de mantequilla. No tengas miedo, sin pasarte pero sin quedarte corto. La mantequilla le proporcionará esa suavidad que necesita el risotto.

Remueve de vez en cuando con una pala. Cuando el pollo cambie de color y ya no se vea crudo (aunque por dentro lo estará) añade el arroz y un poco de sal. En este punto, hay quien añade un chorrito de aceite para que el arroz lo absorba. Si lo prefieres, puedes añadir otro pelín de mantequilla, si no lo ves oportuno porque ya está ‘caldoso’ no añadas nada. Remueve bien y a los 2’ aprox. vierte el vaso de vino blanco. Déjalo que se consuma y evapore el alcohol. 

Mientras, en un cazo a parte, pon a calentar el caldo ya preparado con anterioridad. Debe estar muy caliente y listo a la vez que se haya consumido el vino, para empezar a añadir cucharones de caldo al arroz. Empezaremos echando un par, que cubra bien todo el arroz. 
No olvidéis tener el fuego bajo y remover el arroz de vez en cuando, ya sea suavemente con una pala o levantándola y en el aire moverla como se hace con las paellas. Eso te servirá al principio, después seguramente no tengas más remedio que moverla con la pala o una lengua de vaca porque tenderá a pegarse.
A continuación echa las hebras de azafrán y las hojas de albahaca. A mi me gusta echarlas en este punto porque así va dejando su sabor en el caldo, aunque su aspecto final será feo, de un verde oscuro y como una hoja pocha. A mi marido por ejemplo, le gusta echarlas al final y sobre el plato servido. Eso os lo dejo a vuestra elección.

Poco a poco, y conforme veas que el arroz absorbe el líquido, ve añadiendo cucharones de caldo. Sobre la cuarta vez que añado, pruebo el arroz para ver cuánto le queda y si calculo que es poco, añado la calabaza ya asada. Se podría haber cocido la calabaza a la vez que la cocción del arroz, pero sinceramente, no me fío de que no le dé tiempo y el arroz esté listo y la calabaza cruda. Así que me aseguro haciéndolo por separado.

En los pasos finales, lleva extremo cuidado con no pasarte de caldo y quede demasiado aguado. Si ya lo tienes, apaga el fuego y deja reposar 1'. Más vale que tengas a los comensales sentados en la mesa, porque el risotto no espera. Si se enfría o esperas demasiado se hará una plasta y ya no será lo mismo. Sírvelo en los platos y añade al final el queso rallado.

¡Buenísimo! Estoy deseando hacer otro con gambas y setas.